Septiembre.

Llegaste, al fin llegaste, lleno de rutinas que no son tan rutinas, por eso me gustas, eres tranquilo pero no aburrido.

Amo tus vientos de poniente, cálidos por las mañanas, fríos por las noches.

Me abres las ideas, los planes, las ganas de comerme el mundo.

Aunque a veces me frustre. Aunque a veces no sepa que hacer o que no hacer.

Me traes la nostalgia de noches de verano desfasadas miles de recuerdos que parecen lo más lejano, pero que tan solo han ocurrido hace semanas.

Entonces me paro y sonrío. Que si no hubiesen esos momentos de por medio no sería intenso. No sería lo mismo. Hoy no sería  este día.

Que no estaría escribiendo esto.

Que no recordaría una y otra vez.

Y es que es curioso como deseamos de manera insaciable el verano y cuando nos hallamos en él, deseamos que llegues, que todo cambie, somos inadaptados más de lo que nos creemos y me gusta, me encanta.

 

 

Hay días y días, hay días que no me aguanto, hay dias que lo intento aunque necesite dos, tres litros de helado y las canciones más trsites del mundo.

Sí. Tristes, curioso pero no se si seré el unico puto bicho raro de este planeta que cuando está mal se desahoga llorando y escuchando canciones tristes. Pero bueno volviendo al tema, ¿ que se le va a hacer ?

Hay días y días.  Mejor no sigamos el tema.

Pd: de momento me sigo queriendo y de vez en cuando no tengo más remedio que reirme de mí. IMG_20170904_214743_389.jpg

Lluvia

Las gotas rompen, tú te despiertas.

12 a.m. cinco horas dormidas y sigo extasiada.

Me gusta como brillan tus ojos por la noche, explicación logica a porque tardo tanto en dormirme.

¿ Y la lluvia ? La lluvia acompaña de una forma tan perfecta que a veces pienso que la quiero para siempre, la necesito. Quiero llegar cada puta noche a tu puerta con el pelo empapado y que quieras secarlo con la toalla que tienes en el baño.  Mientras escribo poemas como cada Martes a ver si alguno de estos mi kaos se ordena un poco.

 

 

Amor de Mayo.

Días largos que se hicieron cortos.

Tres meses de verano fugaces.

Pasando el invierno en idas y venidas, tardes frías con sabor a café.

Yo sin saber que hacer, tú sin saber querer. Yo a tu lado tú al mío al fin lo entendimos. Abrazos, besos, noches largas, gritos, empujones y recriminaciones varias. Bipolaridad por horas pero intenso, como el café sin azucar. Tu café el que tanto te gustaba, mi café el que tanto me encanta. Mil tormentas, mil ponientes, mil risas, mil bromas que solo entenderemos y entendíamos.

Nosotros.

Mil peleas, miles de metidas de pata y ahí seguíamos. No me jodas. Fuimos valientes al fin y al cabo.

Tú bipolar, yo tripolar pero con suficiente cordura cuando sabíamos que no podíamos estar separados.

Dos años largos.

Y 07:00 pm, yo me fui,  tú te fuiste el barco se quedó solo. Pero hoy el mar ya está en calma.

 

 

 

¡ Qué puta maravilla ! La de morderte, la de joderte y que te encante. Desorientarte. Estudiarte. Mirarte y no mirarte. Irme y no tener que buscarte. Stella.

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