Escritos de aeropuerto.

Ojalá siempre sepas que serás tuya, muy tuya.

Que las palabras no siempre se las lleva el viento que no todos los hechos son tan correctos.

Que el mar a veces también parece desierto.

Que las horas no siempre las marca una aguja, también las marcan personas.

Que me ahogué en mis quimeras y un día volví a florecer como árbol de primavera.

Y que si el cielo está gris no es tristeza, es calma y quien calmará la sed en busca de algo que no esté escrito, de liberarme de mis delirios.

Y esta mente intrínseca tan mía que da paso a mi carácter, a mis folios, a mi letra, a mi entereza; a enamorar.

Que si tropezamos más de dos veces con la misma piedra es porque en ese momento nos parece la más bonita.

Que la gente va y viene pero siempre hay una que queremos que se quede.

Que los libros son siempre mejores que las pelis.

Que la vida no siempre es bella, que la muerte es lo único justo y que es cierto que el “más allá”  nos espera.

Que  las manos también se leen, que los ojos son el espejo más real. Que el camino fácil te deja a medias de la cima y en el camino difícil hallarás el cenit.

Has de saber también que el amor es la primera lengua más hablada del mundo aunque no te lo enseñen.

Que la historia no solo se escribe en libros, también la escriben los tatuajes.

Que nuestro Dios puede ser Kurt Cobain o Jimmy Hendrix y no el que dicen que está arriba.

Que el nirvana no durará siempre y que la tristeza es pasajera. Que el lunar más insignificante para ti puede ser la salvación de otro.

Que la lluvia apaga el Sol.

Que el litio a parte de curar también se puede tocar.

Que en la cama no sólo se duerme.

Que en los aeropuertos no sólo se cogen aviones.

Que la distancia sacia.

Que los cafés no sólo sirven para desayunar sino para hablar horas, para hacer las paces, o para poner un final definitivo.

Que el amor no siempre es recíproco, que las guerras no son sólo cosas de Hollywood.

Que instagram no sólo va de fotos, va de “directs” que te harán coger un tren más de una vez.

Que la media naranja puede ser un medio limón o una media fresa puestos a elegir entre fruta.

Que la naranja salvaje también es un sabor.

Que el vino no es de gente aburrida y puestos a elegir prefiero el Rioja en la playa.

Que Gerona también es bonita aunque sólo oigas Barcelona.

Que lo que tenga que pasar, pasará.

Que siempre hay finales alternativos.

Y que las mejores historias se escriben caminando, viviendo y amando.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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M de MArtes 12

Corrosiva mi mente y mi cuerpo.

Mirada de cristal, de cristal puro y mis pupilas dilatadas.

Susurrándote el auxilio de mi salto al vacío, un vacío tardío, lejano.

Me cuidas porque es nuevo para mí.

Entonces todo se dispara, algo así como entrar en otra dimensión, en otro plano mental, en tu mente.

La hora en la pantalla del móvil no cambia y yo viendo todo como si fuera un sueño, algo así como la vida es sueño pero todo era más real de lo que parecía.

Ladeándome entre bosques repletos de árboles infinitos, bajo el cielo nublado y un pájaro canta, ese era el único sonido al unísono de mi respiración. Mi risa contagiosa de niña de cuatro años y tu cara de ” que bien te lo estás pasando cabrona como se nota que es tu primera vez”. Y yo en mi libre albedrío, en mi más perfecta esencia de coordinar sonrisa, saltar y tocarme la cara to el rato, como bebé que se descubre en sus primeras semanas de vida.

Y mi calma y mi alivio de saber que soy dueña en ese instante de tus risas, de tus miradas, de tus ” que a gusto me siento y es porque estoy contigo”

Hallándome en un paraíso verde del que me quedo enamorada, enamorada de sus vistas, de su olor, de su independencia, del Martes 13 de Natos y Waor sonando de fondo.

Encontrando a la niña que llevo dentro a las 06:00 a.m. en un parque. Con la sudadera de dreamers muerta de frío y tu gracia para liar cigarros junto a mi risa floja.

Y por fin en la terraza con mi moño de gitana, con tu bata enseñando tatuaje, con mi zumo casero de naranja con tres gotas de limón en copa de gintonic, con el porro a pachas y las buenas noches hechas de madrugada to tiraos en tu cama.

Ojalá.

Ojalá, ojalá algún día, ojalá siempre.

Era una niña alocada con los pelos revueltos de esos que son necesarios peinarlos veinte veces al día, que usaba como vestidos las camisetas xxl que acumulaba en su armario de amores pasados, que ahogaba sus problemas bebiendo café y fumando cigarrillos de liar, cogiendo la cámara de fotos, pintando, llorando escuchando canciones tristes y comiendo chuches y chocolate.

Parecía una extraterrestre, seguro que no era de este planeta todavía era capaz de sentir, de dar abrazos sin motivos aparentes, de leerte los ojos, de llegarte al alma, era como la calma en medio de la marea, apreciaba los días lluviosos más que los soleados, tan oscura por fuera y tan tierna por dentro con sus infinitas canciones . Capaz de levantar cualquier mirada con el pelo suelto revuelto y sin pintar. Era tormenta de Abril, hacía la guerra en la cama, escuchaba las canciones que mas le gustaban en bucle, amaba incondicionalmente igual que también odiaba.

Puedo deciros que cuando se agobiaba cogía un tren.

Que esta llena de fallos pero también de amor, que se ahogaba en vasos de agua.

Pero se levantaba siempre se levantaba. Ojalá que no cambies, ojalá no te duermas sin haber aprendido algo, ojalá sepas que nunca estás sola, ojalá te quieras más de lo que te quieran los demás siempre. Ojalá sepas que el “ojalá” siempre llega.

 

 

El cajón del sastre.

De color rosa el cielo y anochece.

En el cajón del sastre

donde todo es un desastre

donde las paredes son de color bronce

 y las ventanas de hilo

donde los búhos nos observaban con sigilo.

Noctámbulos. También ellos.

Donde los cigarros se consumían sin fumarlos

y el vino teñía tus labios color morado.

Donde hablábamos sin hacernos daño.

Donde la noche vivía eterna.

Donde el olor de la leña vencía al olor del pino.

Y ahí en ese instante, a mordiscos nos cenábamos y sin saberlo del mundo desaparecimos.

Permaneciendo en el límite entre la primavera y el verano

de tierra húmeda y cálida brisa,  la brisa que te gustaba cuando me revolvía el pelo.

De color rosa y anochece

de color castaño tu mirada y amanece.

Estás

Es real

Vivo.

 

 

EGO.

Hola ego, yo del ayer, yo del ahora y yo del mañana, quiero decirte tantas cosas… no sé, no sé ni por donde empezar.

AYER.

Quiero darte las gracias, por haberme ayudado en los momentos tan cansados, tan insoportables y tan aparentemente insuperables que me ayudaste a vencer hace menos de un año.

AHORA.

Quiero que sepas que te odio, ego, te odio, pareces inofensivo y cuando llegas te aferras como con vida propia confié en ti y me diste soberbia, arrogancia…  Me lo diste de una forma tan fácil que pensé que era el camino correcto y ahora que me veo en el espejo, pregunto dónde estas y veo a una niña asustada que creía comerse el mundo siempre y siempre no ha podido ser, veo a una niña que no encuentra lo que tenía hace meses, veo una niña que está sacando coraje de donde no encuentra ni amor tantas veces, una niña que carga con mas piedras de las que puedas conocer, una niña con una fuerza similar a la de un tren, con mas guerra que la que corre Siria, con una autoestima irrompible, con un amor inmenso y que teniendo todo eso solo quiere encerrarse y llorar.

MAÑANA.

Te abriré la puerta como de costumbre pero de formas distintas, para que con mil palazos más me haga fuerte como estoy empezando a serlo hoy, así que por el momento, hasta la vista.

Dicen.

Dicen, dicen que tal, que cual, que donde, que vengo, que voy, que hago que deshago, que inventan, que la gente es , que ella es una guarra, que él es el puto amo, que ella es libre, que el es un cerrado de mente, que ellos se quieren, que ellos no se quieren y lo único que veo es que decís sin saber, y sabeis sin haber visto, sin haber conocido, sin haber sentido.

El cajón del sastre.

Dd.

Caníbales.

Habían acabado de comerse y todavía tenían  hambre.

Cuando le tocaba ella se deshacía cada instante.

Habían días que eran ocho, habían días que eran cinco. Y como eran.

La ropa no se la quitaba, sola se caía, no hacía falta que le dijera que la quería si solo con mirarla se la comía. Se comían más bien.

No habían suficientes horas, suficientes días.

Era brutal, era masivo, era una mezcla entre agresividad y amor, era mirarse y saltar chispas, era tenerse lejos y morirse era tenerse cerca y matarse.

Era estar solos y empezar sin saber ni cuando ni como acabar.