El cajón del sastre.

De color rosa el cielo y anochece.

En el cajón del sastre

donde todo es un desastre

donde las paredes son de color bronce

 y las ventanas de hilo

donde los búhos nos observaban con sigilo.

Noctámbulos. También ellos.

Donde los cigarros se consumían sin fumarlos

y el vino teñía tus labios color morado.

Donde hablábamos sin hacernos daño.

Donde la noche vivía eterna.

Donde el olor de la leña vencía al olor del pino.

Y ahí en ese instante, a mordiscos nos cenábamos y sin saberlo del mundo desaparecimos.

Permaneciendo en el límite entre la primavera y el verano

de tierra húmeda y cálida brisa,  la brisa que te gustaba cuando me revolvía el pelo.

De color rosa y anochece

de color castaño tu mirada y amanece.

Estás

Es real

Vivo.

 

 

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