Septiembre.

Llegaste, al fin llegaste, lleno de rutinas que no son tan rutinas, por eso me gustas, eres tranquilo pero no aburrido.

Amo tus vientos de poniente, cálidos por las mañanas, fríos por las noches.

Me abres las ideas, los planes, las ganas de comerme el mundo.

Aunque a veces me frustre. Aunque a veces no sepa que hacer o que no hacer.

Me traes la nostalgia de noches de verano desfasadas miles de recuerdos que parecen lo más lejano, pero que tan solo han ocurrido hace semanas.

Entonces me paro y sonrío. Que si no hubiesen esos momentos de por medio no sería intenso. No sería lo mismo. Hoy no sería  este día.

Que no estaría escribiendo esto.

Que no recordaría una y otra vez.

Y es que es curioso como deseamos de manera insaciable el verano y cuando nos hallamos en él, deseamos que llegues, que todo cambie, somos inadaptados más de lo que nos creemos y me gusta, me encanta.

 

 

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